Reversible

Esa noche Sonia se levantó cansadísima, lavó sus dientes y cenó solo un cereal, ya que sentía hambre pero el cansancio no le permitió prepararse nada mas, se quitó el pijama y se puso el traje sastre, algo arrugado por el uso.

Se lavó las manos e hizo pipí apresuradamente; luego tomó las llaves del viejo Tsuru y salió de departamento, dándose cuenta que había dejado abierta la ventana de la sala; se preocupó un poco porque la lluvia de la tarde pudo haber mojado el sillón.

Subió al auto y saliendo en reversa se dirigió a su oficina, en la que trabajaba como asistente de un bufete jurídico. Estacionó su auto cuando ya el sol se veía en horizonte y entró a la oficina en la que varios abogados trabajaban y discutían con el tedio reflejado en el rostro.

Trabajó arduamente, aunque en algún momento de la tarde fue interrumpida por Sebastián, el maduro abogado seductor con el que desde hace tiempo sostenía un affaire y que no desaprovechó un momento de soledad para besarla apasionadamente mientras una mano traviesa jugueteaba dentro de su blusa; Sebastian se sentó en el escritorio de Sonia y platicó durante un momento acerca del expediente “Sanchez”, al tiempo que pasaba por ahí el Lic. Salinas, director general del bufete, despidiéndose de manera cordial.

El resto del día transcurrió de la manera habitual: llamadas, clientes, archivos y el café matutino, luego de saludar a los compañeros afablemente.

Sonia se maquilló apresuradamente en el baño,  consciente de que había llegado un poco tarde al trabajo; se dirigió al estacionamiento a paso veloz por la hora y por el frio de la mañana, subió a su auto y partió a su departamento escuchando una buena estación pop en la radio para despabilarse cantando las canciones de moda.

En su departamento, Sonia cepilló su cabello de prisa frente al tocador, se quitó el traje sastre que la noche anterior recogiera en la tintorería y se despojó de la ropa interior guardándola en un cajón; se envolvió en la toalla humeda y se dirigió al baño; antes de entrar a la regadera limpió el vapor del espejo, se miró en él, analizó su rostro y viendo a la persona que ahí reflejaba, preguntó “¿Y cómo es tu vida de aquel lado?”

 

Desde mi propio Aleph, quedo con ustedes.

Hasta la próxima!

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8 respuestas a Reversible

  1. Reiddel dijo:

    Y esto contesto el espejo.

    Igual de patética, solo que aquí la izquierda es la derecha jajajajaja.

  2. Alejandro Cabada dijo:

    .aniratac atnas rop alla aserpme anugla ed rorret ed airotsih areicerap sameda …etnerefid arenam ed ajelfer es adiv aL

    Saludos ¡¡¡

  3. Eduardo dijo:

    no lo lei, pero dejo mi comentario… lo leo mas tarde =P

  4. tu amor´s dijo:

    ta muy shida la foto 😛 jijiji…. como que me hice bolas al principio, pero se me hace muy original 😀 felicidades 😉

  5. Gabo dijo:

    ¿El caso del expediente del “Sancho” es metáfora al “affaire”?

  6. Pingback: Tweets that mention Reversible | Los sentidos de Thornevald -- Topsy.com

  7. Kanguro dijo:

    y como estaba la morra??? no dijiste si estaba guapa o buenona pa darnos una idea de como puede seguir la historia… 😛

  8. Marina Cantu dijo:

    Jaja muy original Lalo! Me divertí mucho leyéndolo, qué creativida’ jeje felicidades!

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