Me quiero perder en la inspiración

Todo cuento, canción, melodía, poema, estructura arquitectónica o un simple verso inician por una visión, por una idea a veces minúscula. Cada película que vemos y cada libro que leemos vienen de un deseo por contarnos un sueño, o bien por el sueño de contarnos un deseo.

¿Me pregunto si los padres de esos sueños habrán imaginado los que a su vez serían capaces de provocar, los anhelos que habrían de sembrar con cada frase, con cada nota o con cada trazo?

Ser inspirado es un lujo y un gusto bienvenido, pero pensarse inspirador debe ser un peso enorme y una responsabilidad difícil de sopesar; sin embargo ser alguien que inspira en la ignorancia de hacerlo es muy sencillo, muy común… y sumamente peligroso.

Si bien es cierto que me he sentido inspirado por escritores, músicos, arquitectos y cineastas, también lo es que me han inspirado más profundamente mis seres allegados; las palabras de un amigo, el abrazo de un tío, las canciones de mi abuela, las sonrisas de mi madre, los besos de mi amada y el ronroneo de mi gata.

Es maravilloso cuando la inspiración se desborda logrando que sutilezas como el olor a lluvia creen una historia de amor y erotismo; o cuando una fecha invita a crear un diálogo  con la muerte; cuando una época y un estilo musical se unen para inspirar un cuento detectivesco; o cuando un simple charco provoca una ficción de terror.

Puede la inspiración ser un piélago interminable, pero no temo caer en él; por el contrario, busco ansioso la emoción que me empuje y adentre en ese reino de posibilidades creativas, donde ir a la deriva puede ser la dirección correcta, pues si los mares se forman de todos los ríos, navegar en el océano de la inspiración es crear un mundo desde sus más escondidos y subterráneos veneros.

Mi inspiración es temerosa, busca compañía y pretende llegar a ti en palabras logrando así acceder en formas que mi persona no podría. Mi inspiración no procura estrechar tu mano, morderte, ni darte un beso; aspira mucho más, tocar tu mente, hacerte sentir, viajar, temer, gozar, reír; lograr que dejes de estar ahí afuera y entres en mi dimensión para ser alimento de nuevas creaciones.

La inspiración es el Big-bang de incontables universos.

Desde mi propio Aleph, quedo con ustedes.

Hasta la próxima.

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2 respuestas a Me quiero perder en la inspiración

  1. el ARQI dijo:

    llegamos!!!!!!!!!!!!!! a un instande a donde?
    saludos lic….

  2. Me gusta, son reflexiones simples y ciertas. Buenas para empezar semana.

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