Los huesos del abuelo

“El día de tu muerte sucederá que lo que tú posees en este mundo pasará a manos de otra persona. Pero lo que tú eres será tuyo por siempre” (Henry Van Dyke).

Es fin de semana y me dirijo a visitar a la abuela, pero esta vez confieso que mi motivación absoluta es el morbo.

No podía creerlo cuando mi primo Alex me dijo que mi abuela guardaba los huesos de mi abuelo en su ropero, quiero decir, no solo suena absurdo que alguien guarde los restos de un familiar en el ropero, sino que además mi abuelo era demasiado alto como para caber ahí… ¿o lo tendría en una caja? Alex no me especificó eso, yo solo imaginé el esqueleto parado como en las películas, tal vez enlazando los huesos con hilo y colgado de algún modo. Eso tenía que verlo yo mismo, ya que seguro de que si le preguntaba a la abuela, ella se saldría por la tangente como acostumbra hacerlo cada vez que no quiere responder algo, como aquella vez que le pregunté si pasaría navidad en mi casa o con mis tíos y solo respondió:

-¿El domingo ya cambia el horario de verano, verdad? –decía mientras mantenía la vista fija en su tejido.

-Sí abuela –respondí- ¿pero qué opinas sobre lo de navidad?

-Ahhh, ya el domingo –Decía ella suspirando- ¡cómo se pasa el tiempo!

-Entonces, qué opinas –insistí.

-El domingo…. dominguito, dominguito –decía de nuevo perdida en su tejido mientras se mecía en la mecedora, y yo me rendí.

Y bueno, pensándolo bien, hay mucha gente que guarda cosas extrañas, yo por ejemplo, tengo una bola de papel aluminio del tamaño de un melón, he ido juntando envolturas de aluminio de chocolates y de lo que sea durante años y algún día tendré la bola de papel aluminio más grande del mundo!… Al abuelo le habría gustado ver eso… y seguro también se le habría hecho raro que alguien guardara su esqueleto en un ropero.

Cuando mi primo me lo dijo pensé que estaba bromeando, pero el modo en que me lo afirmaba me hizo creerlo. “En serio wey -dijo Alex-, Chavela me dijo que cuando limpiaba la casa de la abuela vio los huesos en el ropero y se llevó un susto de la tiznada y mi abuela le dijo que no tenía por qué asustarse, si conoció a su viejo y sabía que era muy buena gente y ella no podía deshacerse de algo así, pero igual Chavela ya no quiso volver a limpiar el ropero”.

Y de verdad el abuelo era bueno y muy gracioso, se la pasaba riendo todo el tiempo y enseñando esa sonrisota todavía con todos sus dientes; seguro que si veo los dientes reconoceré la sonrisa. Soy muy bueno para reconocer a la gente aún años después, como cuando nos juntamos los amigos de la universidad a 15 años de haber salido y pude reconocerlos a todos, incluso a Susy con su nueva nariz, sus nuevas bubis copa C y el cabello rubio que nunca tuvo en la escuela o a Carlos con sus kilos de más y cabello de menos; eso le pasa por burlarse del gordito del salón; “es el Karma”, habría dicho mi abuela.

¿Y mi abuela no pensará en eso del Karma por tener al abuelo en el ropero? ¿Además, para qué lo quiere ahí?, supongo que no se entretendrá armándolo y desarmándolo como si fuera un LEGO.

Yo era aún un adolecente cuando el abuelo murió, pero recuerdo que era un hombre muy ingenioso y con grandes habilidades, por ejemplo, podía quedarse dormido sentado con una cheve en la mano y despertar dos horas después para darle otro trago sin haber derramado ni una gota durante el sueño.

Al llegar a la casa de la abuela Chavela me abre la puerta y me saluda con el cariño de siempre. “¿Quién llegó, Chave?” grita mi abuela desde el jardín, donde habitualmente pasa las tardes “Es el joven Ricardo, Doña Laurita”, le responde Chave en tono alegre.

En el jardín mi abuela teje casi de memoria, pues ya casi no ve y al llegar la saludo con un beso y me dice:

-Hola hijo, ¿cómo estás?

-Bien, abuelita ¿y tú?

-Muy bien, pero pues ya casi no veo nada; ¡oye pero que guapo estás y cómo has crecido!

-Gracias abuelita, pero mido lo mismo desde los 16 años.

-¿Quieres comer algo, hijo, o un cafecito?

-No abuelita, gracias, solo pasé rápido a saludarte y ver si me prestabas uno de tus álbumes de fotos de la familia para enseñárselos a mi esposa.

-¡Ay, no me digas que te casaste!, muchas felicidades.

-Gracias abuelita, de hecho tú fuiste a la boda.

-Ah sí, es verdad. ¿Y cómo está Lucy?

-Se llama Tere, abue, y está muy bien, gracias. ¿Oye puedo pasar por el álbum?

-Si hijo, pasa, están en la cómoda de mi recámara.

Al llegar a la recámara inmediatamente abrí el ropero tratando de no hacer ruido, pero no pude evitar el rechinido de la antiquísima puerta, inmediatamente vi una caja y al abrirla ahí estaban, un montón de huesos revueltos, tenía que revisarlos, pero en eso oí los pasos de Chavela acercándose y decidí levantar la caja, luego vi los álbumes sobre la cómoda, tomé uno al azar y lo coloqué encima, salí de la habitación y me topé de frente a Chavela que venía con mi abuela tomada del brazo.

-¿Te vas a llevar también los huesos de tu abuelo, hijito? –dijo mi abuela con la mayor tranquilidad, así que no tuve mayor empacho en preguntarle directamente.

-Abuela, pero ¿de verdad estos huesos son del abuelo?

-Claro, hijito y puedes presumírselos a Teresita –y con una gran sonrisa de orgullo añadió-; es más, llévate también los fósiles que están en el otro cuarto, tu abuelo siempre se enorgulleció de sus hallazgos arqueológicos.

Desde mi propio Aleph, quedo con ustedes.

Hasta la próxima.

Otras lecturas recomendadas para está época:

 
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9 respuestas a Los huesos del abuelo

  1. Monica Moreno dijo:

    Entonces ¿eran los huesos del consuegro de la Paca? XDD

  2. SAN EDUARDO DE LA SANTÍSIMA CRUZ dijo:

    Puedes activar los fotocomentarios para trolearte como Dios manda?

  3. Judith del Rocio dijo:

    jajaja excelente anecdota, me gustó mucho¡

  4. Cabada dijo:

    jajaja esta chido… yo si tendria los huesos de mi abuelo ¡¡

  5. Laura dijo:

    Hola me agradó el cuento. Mantienes muy bien el suspenso, que tal si intentas una versión con un final abierto?
    Salu2

  6. Edu dijo:

    que buena idea!!, el dia que parta de este mundo le voy a pedir a mi viejita linda que cariñosamente guarde mis TANATES en el closet…. (tengo 2 tanatitos que compre en las artesanias y los llene de moneditas viejas)..

  7. Ces dijo:

    Buena historia pero se me hizo algo pobre el desenlace, ademas de algo infantil el personaje para tener unas 40 años.

  8. Buenísimo Eduaro…. Oye, nesitamos historias para la Fantasci, ¿no te gustaría que lo publicaramos en la revista? o si tienes más cosas así breves de genero fantastico también estaría bien…
    Saludos:
    El Nachomán!

  9. Gabo dijo:

    Qué poca abuela, se volvió loquita por los huesos de su viejito, supongo. Muy divertido, Compirri!

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