Antonio y la Criatura

Antonio a lo largo de su vida había tenido aventuras increíbles, algunas de ellas solo podrían existir en la imaginación de un ávido escritor de ficción; sin embargo lo que hoy tenía en frente no tenía parangón; la bestia que tanto habían descrito sus ancestros era real y hoy la tenía enfrente.

En la espera del momento, pensaba cuál sería su reacción cuando se encontrara con este ser y hoy que al fin podía verlo sentía como se erizaba cada bello de su piel, sus ojos desorbitados no podían moverse de la gran criatura que permanecía de pie a varios metros de él; su boca permanecía abierta en un gesto de asombro infinito y sus pies no atinaban si debían avanzar o retroceder.

Pero Antonio siempre fue muy valiente, a pesar de vivir en la gran ciudad, la vida lo llevó a enfrentar lo desconocido muchas veces antes y aunque ahora estaba fuera de su hábitat común, la maravilla que hoy se le presentaba solo debía sumarla a su lista de aventuras.

El animal era enorme e imponente, por lo menos tendría 6 ó 7 veces el tamaño de Antonio; la bestia era de color negro, aunque en ocasiones parecía tener tonos tornasoles azulados. El ser se había percatado de la presencia de Antonio pero no mostraba temor alguno, de hecho parecía verlo con cierta altivez, con un poco de prepotencia, incluso.

Antonio dio un paso al frente y entonces la grave voz del hombre que lo acompañaba le dijo “¡Espera!”,  Antonio solo levantó la mano en modo tranquilizador, diciendo “No te preocupes, sé que no debo acercarme demasiado, solo quiero verlo mejor”.

Guardando una distancia pertinente, Antonio caminó alrededor de la criatura admirando su porte y gallardía, mientras el animal, más curioso que inquieto, solo se mantenía atento a la situación.

-Debo montarlo -dijo con determinación.

-¿Estás seguro? -preguntó su acompañante.

Tras una pausa de tres segundos, Antonio respondió:

-Sí, lo haré.

-Me alegra que seas tan valiente, pero sé que hay otros más pequeños por ahí. –dijo el hombre con la intención de persuadirlo.

-Sé que hay más pequeños, pero quiero este, sé que puedo.

-Muy bien -dijo el hombre tomando a Antonio de la cintura- pero agárrate bien de la soga.

-Sí, papá, ya sé –dijo Antonio al momento que su padre lo colocaba sobre el hermoso caballo negro.

Y así, a sus casi 7 años de edad, Antonio montó un caballo, por primera vez.

Por cierto, ¿qué tal funciona en estos tiempos tu capacidad de asombro?

Desde mi propio Aleph, quedo con ustedes.

Hasta la proxima.

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6 respuestas a Antonio y la Criatura

  1. Jorge Garza dijo:

    Escueto pero memorable, casi rayando en lo nostálgico, viejo.

    ¿Quién no se ha sentido así al tener delante de uno a un caballo por vez primera?

    Un abrazo.

  2. Virna dijo:

    Me encanto lalo

  3. Gabo dijo:

    Criatura prieta azabache, como olvidarte… 🎵 ♪ ♫

  4. Ileana dijo:

    recorde la primera vez que monte un caballo y los nervios que tenia de que el caballo saliera corriendo o me tumbara… muy linda historia!!!

  5. Edu dijo:

    buen dia mi hermano, ya por fin me puse al corriente con tus lecturas, ultimamente le habia puesto mucha atencion al trabajo, y ya tenia tiempo con la curiosidad de los ultimos pod;s, sigue contandome entre tus lectores

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