Detén la Inercia

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“No es tan sólo la inercia, la responsable de que las relaciones humanas se repitan una y otra vez indescriptiblemente monótonas y sin renovar. La timidez se antepone a cualquier clase de experiencia no previsible que uno cree que no será capaz de afrontar, pero sólo alguien que está listo para todo, que no descarta nada, ni siquiera lo más enigmático, vivirá las relaciones con otra persona como algo vivo”. (R. M. Rilke)

Excepto individuos muy particulares, que destacan por su estilo de vida tan libre que en ocasiones los aísla en un feliz recaudo de racionalidad incomprendida, el resto pasamos por la vida flotando en la dirección en la que la inercia nos mueve, como una bola de billar que solo obedece al impulso recibido. Esta inercia nos dice que debemos trabajar, amar, procrear y morir, sin embargo, de vez en cuando es bueno detener la inercia y alterar la dirección para construir o transformar.

¿Qué harías si no tuvieras miedo? En mi mente las posibilidades son infinitas. El salir de un estado de confort que te llevará a terrenos desconocidos es a veces una idea espeluznante, no obstante, quienes por elección u obligación lo hemos hecho, hemos encontrado que hay una caterva de posibilidades y caminos que, para ser satisfactorios, dependen de recorrerlos con el optimismo necesario, empero, siguiendo una dirección bien pensada, siguiendo el consejo del Gato de Cheshire (El de Alicia, para los despistados):

– ¿Me podrías indicar hacia dónde tengo que ir desde aquí? -pregunta Alicia.

-Eso depende de a dónde quieras llegar -responde el gato.

-A mí no me importa demasiado a dónde.

-En ese caso, da igual hacia dónde vayas.

 (Alicia en el país de las maravillas – Lewis Carroll)

Hamlet también declara la importancia del valor para tomar acción contra el anclaje que produce el temor, aunque lo hace, por supuesto, en el más puro sentido fatalista, que en esta ocasión valdrá la pena pasar por alto, cuando exclama en su famoso soliloquio:

Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Qué es más digno para el espíritu, afrontar los golpes y dardos de la insultante fortuna, o tomar las armas contra un océano de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas?

[…]

Esta es la reflexión que da tan larga vida al infortunio. ¿Por qué soportar los desdenes y ultrajes del mundo, los agravios del opresor, las afrentas del soberbio, los tormentos de un amor desairado, la tardanza de la ley, las insolencias del poder y los desdenes que el paciente mérito recibe del hombre indigno, cuando uno mismo puede procurar su reposo con un simple estilete?

 ¿Quién querría llevar tales cargas, Gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa, Sino fuera por: Temor a algo tras la muerte, la ignorada región de cuyos confines ningún viajero retorna, Temor que desconcierta nuestra voluntad y nos hace soportar los males que nos afligen antes de lanzarnos a otros que desconocemos? Así la conciencia nos vuelve cobardes a todos y así los primitivos matices de la resolución desmayan en el pálido tinte del pensamiento, y así empresas de gran importancia, por estas consideraciones, tuercen su curso y pierden el nombre de acción.

 (Hamlet – William Shakespeare)

Es en realidad la inercia de la vida un temor no razonado y nuevamente no se razona por temor al desafío que produce la razón y el conflicto de una paradoja moral interior.

No puedo afirmar que afrontar el temor es siempre lo más indicado, el miedo existe por una razón: protegernos del tomar acciones que vulneren nuestra existencia; sin embargo, el temor irracional, es el que socaba la intencionalidad y significado que deseamos para nuestra vida.

Seamos racionales ante el temor y atrevámonos a detener la inercia cuando es esta la que nos lleva en un camino cuyo horizonte no fue planeado.

Enfrentemos la adversidad como lo hizo Orfeo en el Hades, con la confianza y conciencia de que contamos con las habilidades para sortear cada reto, y cultivemos la paciencia que le faltó a él para recuperar a Eurídice y evitar así que todo nuestro esfuerzo sea en vano.

Desde mi propio Aleph, quedo con ustedes.

Hasta la próxima.

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2 respuestas a Detén la Inercia

  1. Ángel Peña dijo:

    El temor a lo desconocido, quedarnos en nuestra zona de confort es parte de lo que nos hace que sigamos en esa inercia.
    “Ni tus propios enemigos, pueden hacerte tanto daño, como tus propios pensamientos” Buda

  2. Edu dijo:

    presente mi querido hermano, acepto esta invitacion a la reflexion, (esta monda no tiene acentos), si nuestras desiciones nos han capturado en un rol de vida, que el pensamiento no sea preso, y que sea este pensamiento el que nos lleve a retomar nuestro camino verdadero con pasion.

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